FRAGILIDAD
Dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española:
(Del lat. lumbus, lomo, y -algia).
1. f. Dolor en la región lumbar
Y añade:
ciático, ca
(Del lat. sciatĭcus, de scias, cía).
1. adj. Perteneciente o relativo a la cadera.
2. m. Anat. nervio ciático.
3. f. Med. Neuralgia del nervio ciático.
Ambas dolencias andan atacando a mi padre desde hace cuatro días, pero yo prefiero llamarlas "fragilidad". Concretamente, mi papi se encuentra luchando contra una lumbalgia con pinzamiento del nervio ciático. Un mal tremendamente doloroso que le ha tumbado en su cama, casi como a un bebé al que hay que hacerle todo.
Dos días a su vera, durmiendo en la que otrora fuera mi habitación, para alternarme con mi madre y procurar que ella pueda descansar algo, han vuelto a transformarme en la cuidadora que siempre llevo dentro y me han devuelto al pasado eterno en el que era mi amada abuela el centro de nuestros cuidados.
¡Fragilidad! ¡Qué palabra más rotunda, pese a su significado! Y es que el ser humano es sumamente frágil y, precisamente, en esa misma fragilidad radica el secreto de su fuerza.
Ver a papá, siempre tan fuerte, tan luchador, tan valiente y bravo, transformado en un bebito de 100 kilos, al que un leve movimiento arranca dolientes alaridos, me arrastra a constatar que el tiempo en el que no creo no cesa de pasar y que un día -lejano o cercano- yo también tendré que despedirme de mis seres más queridos o ellos de mí.

Observar a papá, durante más de media vida capitán de gigantescos y peligrosísimos buques, viajero incansable, hundido de dolor entre las arrugadas sábanas, me lleva a dar gracias a la vida y a los dioses por haberme regalado la oportunidad de poder estar en el lugar que estoy y por haber podido llegar a ser lo que soy y como soy.
Sabernos frágiles me impulsa a ser más fuerte, más alegre, más apasionada, más generosa, más sonriente.
Sabernos frágiles me lanza a vivirlo todo más intensamente, de manera consciente, absorbiendo hasta el más mínimo aprendizaje y apurando hasta la más leve caricia ofrecida por un tímido rayo de sol.
Hoy volveré a perderme por mi nuevo paraíso verde. Papá parece mejorar poco a poco y mi nuevo hogar, mi amor de vidas, mis bichos, mis plantas, mis frutales, mis fantasmas, mis sueños, mis silencios y mis fracasos necesitan de mí...Y yo de ellos.
Fragilidad...La otra cara de la fuerza.
































































































tenemosimagenes dijo
Ay... solo puedo decirte que animo y que te ha quedado un post precioso :)
Saludos!
17 Diciembre 2009 | 01:48 PM