Hoy os traigo las primeras fotos de lo que será nuestra huerta orgánica, así como de algunos de nuestros frutales.

Un domingo soleado, aunque algo ventoso, nos ha regalado nuestra nueva vida campestre.

Rocky comienza a encontrarse a gusto, tras 24 horas un tanto asustado y con el rabo entre las piernas. Consecuencias de dos años de mimos y de andar pegado a  nuestros pies. Ahora, con su propio cuarto-estudio donde dormir y reposar, con un jardín para él y con una finca por la que pasear, se halla un tanto desubicado todavía.

Los periquitos y las tortus son quienes mejor se han adaptado. Ahí andan entre trinos, cantos chapoteos y baños de sol.

Nos espera una semana agotadora: empadronamiento de mi amor de vidas, instalación de teléfono y televisión digital, llegada del mobiliario de Ikea -ayer creí morir durante las siete horas que anduve entre muebles suecos; hasta los vendedores nos sonreían y saludaban de vernos ir y venir- , llegada del resto de muebles y de las 90 cajas con libros, colecciones y peluches desde Barcelona...Y luego a ordenar, distribuir, acomodar.

Os prometo que os iré contestanto y leyendo poquito a poco. Lo cierto es que echo de menos leeros y comentar en vuestros espacios, pero sé que sabréis comprender que, ahora mismo, casi no me resta tiempo ni para mí misma.

Ya no me enrrollo más y os dejo con nuestra nueva finca: "La huerta de Tara". ¡FELIZ DOMINGO PARA TODOS Y TODAS!

z