Son las 07:37 de una mañana en que sólo el cantar de los gallos, los mirlos y demás aves diurnas me acompaña. Llevo despierta más de una hora. He de pasarme el día de hoy comprando muebles y demás bártulos en el reino encantado de lo que se transformará luego en la "República Independiente de mi casa". Sin embargo no es éste el motivo de mi temprano despertar. Deseaba ser testigo de nuestro primer amanecer y lo cierto es que, además de gélido -¡qué rico esto de andar embutida en una bata gorda, peluda y de material térmico!- ha sido precioso, mágico y emocionante.

No puedo seguir relatándoos todo lo que me recorre por dentro en estos instantes. He de darme prisa si no quiero llegar tarde. Pero tampoco quería ser tan egoísta como para no compartir con todos vosotros el primer amanecer de mi nueva vida...

 

Ah y como puedes suponer, estamos "ferpectamente" y mi portátil mantiene su conexión aunque ahora vivamos en las quintas chimbambas;).

No quiero despedirme sin agradeceros todo el cariño recibido. Iré contestándoos poquito a poco y contándoos todas las novedades...Las que puedan ser contadas, jijiji;).