Publicidad:
La Coctelera

ME DUELE LA ESPALDA...

Por fin llegó esta mañana la mudanza de Barcelona. Las dos mesas, los dos televisores, la lavadora, el par de ordenadores completos, el video, el dvd, las consolas, las seis estanterías, la mecedora, los taburetes, el aparato de gimnasia, las 20 cajas plásticas y las 66 de cartón con libros, dvd´s, CD´S, videos, peluches y demás colecciones han llegado en perfecto estado. Por tanto, no me queda otra que hacerle un poco de propaganda a "Servimudanzas" y a su colaboradora en la isla, "Martínez, Grupaje y Mudanzas". Tanto en Barcelona como aquí, sus empleados han sido tremendamente amables, simpáticos, cumplidores, rápidos, eficientes y profesionales.

Ahora toca ir colocándolo todo.

Hay que transformar en biblioteca el cuarto de la azotea, donde la luz entra a raudales gracias a sus cuatro espléndidos ventanales. ¡Qué penita me daban los mozos esta mañana al tener que subir las cajas, resoplando, por la escalera de caracol! Sí, ya sé que es su trabajo, pero no podía evitar que me diese "cosita" verles ensopados en sudor.

Debemos regresar esta misma semana a la famosísima multinacional sueca para finalizar -por el momento- las compras menores. Que si un tendedero, que si percheros, que si alfombras, que si ropa de cama, que si armaritos para los baños, que si paneles japoneses, etc, etc. Vamos a tener que alimentarnos de arroz durante 6 meses para cubrir gastos.

Y luego, la siguiente semana, ya a por los aperos de labranza, de jardinería, la cortadora-trituradora para poder usar todo el follaje del jardín como material para crear nuestro propio compost,...Desde ayer empecé limpiar un poco -simplemente por afición porque ni guantes de trabajo tenemos aún- de malas hierbas uno de los laterales donde hay plantadas viñas. Me encanta trabajar en la finca mientras Rocky lo olfatea todo y me mira esperando que le lance la pelota. Adoro esa paz de la silenciosa huerta. Aunque hoy una lejana vecina gritaba el nombre de su hija desde la azotea, llamándola y rompiendo, por unos instantes, mi remanso de paz. Es precisamente por este silencio por lo que sus gritos se escuchaban a la perfección, pese a existir varios centenares de metros entre su casa y la mía.

Ahora toca ir colocándolo todo en su sitio. Ahora toca recolocar mis lumbares que parecen una S y me gritan que me calme un poco. Me pregunto si esta noche me tocará masajito reconfortante. Tendré que convencer a mi amor de vidas. Pero eso ya es cosa nuestra, solamente.

CITAS PARA CADA DÍA:

"¿Por qué se ha de temer a los cambios? Toda la vida es un cambio."

Herbert George Wells, más conocido como H. G. Wells (21/09/1866, en Bromley, Kent, Reino Unido - 13/08/1946, en Londres). Escritor,  novelista, historiador y filósofo británico famoso por sus novelas de ciencia ficción y es considerado junto a Julio Verne uno de los precursores de este género.

ME VOY A TOMAR UN CAFÉ, ¿ME ACOMPAÑAS?

 Pues eso, que con la excusa del café os enseño mi nueva cocina.Aunque aún nos falta montar otro taburete, quitar cajas y alguna que otra bolsa, éste será su aspecto final más o menos.No sé a ti, pero a mí me gusta mucho.Y es que para un relajante y cálido café siempre hay tiempo. ¿No? 

CITAS PARA CADA DÍA:

"Mira: Venus con sus palomas se hace un cinturón de rosas en torno a la puerta de amor de las caderas".

Gottfried Benn (Mansfeld, hoy Putlitz, 02/05/1886, Berlín - 07/07/1956). Fue principalmente poeta, pero también practicó la prosa en distintos géneros: ensayo, narración, relato. Es considerado el poeta alemán más importante de la primera mitad del siglo XX.

OS REGALO ESTAS DOS MARAVILLAS PARA CELEBRAR MI PRIMERA Y NUEVA SEMANA VITAL

Ayer, al regresar de un paseo por senderos de montaña, tras comer moras silvestres, saludar a níscalos y setas varias, recolectar laurel y alguna que otra bella hierba que atrapó mi mirada, caí en la cuenta de que estaban floreciendo los rosales de los parterres situados en la fachada de mi casa.

No pude evitar la sensación de cortar un par de esas bellezas y crear con ellas y con el resto de plantitas un pequeño ramo que diera vida a ese jarroncito que compré, hace unos pocos días, en una de las tiendas de la famosísima multinacional sueca.

Así que, entre cartones, muebles a medio montar, llaves, tornillos, martillo y cansancio, la recién estrenada república independiente de mi casa se iluminó con semejantes bellezones nacarados.

En cuanto las tuve así, como las véis, pensé en inmortalizarlas y traéroslas para dedicároslas por vuestro cariño hacia mí y vuestra fidelidad a estas líneas. Confío en que, al menos, estas bellas rosas logren esbozar una sonrisa en vuestra alma.

¡VAN POR TODOS USTEDES!

 

CITAS PARA CADA DÍA:

"Volveré a mi tierra. Volveré. Pondré mi frente entre sus manos. El calor del surco entrará en mis ojos hasta el alma. No rehusaré su calle ni su puerta. No rogaré que me ame, porque su corazón me ha esperado por años y nieblas".

José Luis Villatoro. (San Marcos, 1932, Guatemala - 1998) Poeta y escritor guatemalteco.

 

100 AÑOS DESDE LA ÚLTIMA ERUPCIÓN

HOY HACE UN SIGLO DESDE QUE EL CHINYERO DERRAMÓ SU

FUEGO SOBRE TENERIFE

Hoy se cumplen cien años desde la última erupción volcánica vivida en esta isla mía. El 18 de noviembre del año 1909, el Chinyero, volcán situado en la linde de los municipios de El Tanque y Santiago del Teide -en las cercanías de donde ahora habito- comenzó a expulsar lava de sus entrañas. Un fenómeno que, al principio, aterrorizó a la población de la zona para, más tarde, acabar convirtiéndose en un espectáculo natural grandioso y una atracción, casi turística, que convocó a centenares de excursionistas y curiosos. Muchos caseríos de la zona, entonces aislados y sólo comunicados por caminos para bestias, fueron abandonados tras las primeras horas de la erupción. Con el paso de los días, y tras comprobarse que los brazos de lava no suponían una grave amenaza, se inició un notorio peregrinar de curiosos e interesados en el fenómeno.

Son muchos los testimonios y las crónicas de la época que se conservan actualmente. Como el de un agricultor que indicaba que la montaña "dio un gran berrido y los escobones saltaron al aire, subiendo a una altura como de tres pinos grandes, dando vueltas, revueltos con el humo y la tierra negra y colorada. También salían piedras grandes, pero no se veía fuego. Todo al llegar arriba se distendía, y empezaron a caernos arenillas calientes que no se aguantaban en la mano. Y ya no vimos más porque echamos a correr". Por su parte, otro anciano de la zona explicó a posteriori que muchos creyeron entonces que "había llegado el fin del mundo". Por eso, narra que "corrimos por esas lomas y riscos como si los persiguiera el demonio".

Informaciones de diferentes periódicos tinerfeños señalan que la lava se desplazaba a una velocidad de "unos seis metros por hora". El enviado de "El Progreso" decía con sorna que la velocidad de la lava "no desmiente el refrán italiano que dice que delante puede ir una vieja hilando un copo". El periódico "La Opinión" publicó el 26 de noviembre un breve donde informaba del regreso de Valle Santiago de una ambulancia con dos ancianas enfermas: "Una de ellas, que vivía en los altos de Tamaimo, no quería abandonar su choza ni un cerdo que era su única propiedad, hasta que la lava fue casi cercándola. En esos momentos de peligro, los ambulantes salvaron, con gran exposición de sus vidas, la de la obcecada e infeliz anciana".

Según parece, desde el segundo día de la erupción ya se daban cita muchos turistas "de ambos sexos" que acuden al Chinyero. Incluso se nombra al alcalde de la Orotava y a otros tinerfeños de renombre que llegan a la zona, "acompañados de sus señoras". La prensa publica anuncios de "excursiones al volcán", partiendo para el lugar de la erupción distinguidos miembros de la colonia inglesa de La Orotava (...) Incluidas distinguidas señoras y señoritas extranjeras que residen temporalmente en el Puerto de la Cruz".

Fueron varios los núcleos vecinales que llevaron en procesión hacia los brazos de lava a sus imágenes más veneradas: el Cristo de Valle Santiago, el San José de Los Llanos o la Virgen de Guía de Isora. "Todos reclamaban luego para su patrón la honra del milagro. Sobre todo los de Erjos y Los Llanos, para quienes su San José apagó dos veces la boca del poniente del volcán". En la actualidad aún se mantiene la tradición de llevar al Cristo hasta el calvario construido en el frente de la lengua de lava que avanzaba hacia Valle Santiago, donde la tradición religiosa indica que la imagen detuvo la lava.

Los telegramas fueron el principal medio de comunicación de las novedades de la erupción, quizá eso explique la noticia del día 27, donde se aseguraba que "a causa del exceso de trabajo han caído enfermos los dos oficiales de telégrafos de Icod".

Lo cierto es que el volcán apenas provocó daños más allá del temor y las molestias causadas a una población empobrecida y aislada. Su situación, lejana con respecto a los principales núcleos de población, la corta duración de la erupción y la bifurcación de los ríos de lava hicieron que su peligrosidad fuera mínima.

La fecha del final de la erupción no está clara, aunque algunas crónicas la dan por terminada el 28 de noviembre, mientras que otros textos señalan al 2 de diciembre como el día en que los cráteres quedan, al fin completamente apagados.

En todo caso tuvo que ser un espectáculo increíble e inolvidable. Espectáculo que esperemos no se repita hasta dentro de otro siglo al menos. Dormid, dormid, gigantes de lava nuestros. Dormid y disfrutad de un largo y tranquilo sueño.

 

Fuente: www.eldia.es

NIEBLA, DILUVIO Y LÁGRIMAS

No todo pueden ser carcajadas y felicidad en esta nueva vida nuestra. El día comenzó con algunas nubes en el horizonte, pero sin llegar a tener gran importancia.

Esperar al técnico de la compañía de teléfonos y bajar a la calle a saludar y a conocer a mis tres nuevas vecinas, que como cada jornada salen a pasear por los senderos, ocupó toda mi mañana.

La más joven de ellas debe rondar los 60. La mayor supera los 70. Se trata de tres hermanas que me recuerdan mucho a las tres hadas del cuento de "La Bella Durmiente". Sin embargo, éstas no se llaman Flora, Fauna y Primavera, sino que sus iniciales son -siguiendo un orden cronológico- O, H y M.

Doña O es mi prefe. Me pareció una mujer dulcísima, muy emotiva y algo charlatana. Viuda desde hace más de 9 años, regresó a Tenerife al morir su esposo, tras pasar casi cuatro décadas en Venezuela. Ahora vive volcada en su familia y su perrito.

Doña H es la más simpática. Parece ser de esas personas que no puede parar quieta y con ánimo para todo. Aguda en sus comentarios, tirando a veces hacia la ironía y la mordacidad, se me antojó ser poseedora de una personalidad muy interesante. Su casa es la más cercana a la nuestra.

Doña M es la más observadora y gordita. Tal vez por ser la más joven es también la más "fijona". Es la única a la que pillé en varias ocasiones escudriñando mi vestuario. Supongo que unos leggins grises, un vestido cortito y un tanto escotado de algodón también gris, unas botas de treking y un enorme y comodísimo chubasquero de mi Espanyol querido, le llamaban mucho la atención.

Recordad muy bien a Dola O, Doña H y Doña M porque me da que os las nombraré más de una y más de dos veces en el futuro.

Ellas fueron las que me contaron una atrocidad ocurrida en esta casa y que ha marcado nuestra tarde. Hablando de los anteriores dueños -dos parejas de ingleses que acabaron como el rosario de la aurora entre ellos y que nunca llegaron a vivir de un modo más o menos definitivo en esta vivienda- me dijeron que habían dejado abandonado a un perro grande y que suponían que habría muerto de hambre o sed porque un día dejaron de oir sus ladridos y lamentos. ¿Cómo se puede cometer tal barbaridad con un bichito? ¿Por qué nadie saltó los muros de la casa o las vallas de la finca para socorrerle? ¿Es posible que a nadie se le ocurriese echarle algo de comer por encima de las paredes del jardín y lanzarle unos buenos manguerazos?

Tamaña crueldad taladraba mi mente una y otra vez cuando mi padre y mi amor de vidas llegaron de que éste se empadronase en nuestro nuevo ayuntamiento. Le comenté a mi progenitor lo del perrito. "¿Quien te lo dijo?", respondió al instante. Por lo visto mis padres y mi amor de vidas lo sabían y conociéndome como me conocen no me dijeron nada. Al limpiar el jardín, los jardineros encontraron el cadáver de un pastor alemán ¡ENCADENADO! a uno de los árboles. De haberlo visto el día que vine a visitar esta propiedad, seguramente la habría descartado y puede que ese descarte hubiese sido un error colosal después de lo ocurrido hoy y que os relataré a continuación.

Tiemblo, me enervo y me escalofrío sólo de pensar en el terrible sufrimiento que tuvo que soportar el animalito por culpa del egoísmo, la desidia y la maldad de unos horrendos humanos que, para más inri, se auticalificarían como sus dueños. ¿Cómo se puede abandonar y dejar morir a un ser vivo que sufre, desesperado, aterrado y solo?

Mis padres se fueron y nos quedamos con el amable y simpático técnico que nos instaló el telefono en un visto y no visto. Tras comentarle todos los problemas que la empresa que todos conocéis nos puso con respecto al ADSL en esta zona, nos dijo que para nada, que conoce a mucha gente por esta área y concretamente a alguien que vive aún a mayor altura que nosotros -rondamos los 1000 metros de altitud- que tiene contratada un mega, que no es mucho, pero sí que es mucho más de lo que dispongo ahora con el portátil.

Tras su marcha, me fui al jardín. Una vez allí, volví a pararme en una esquina donde ayer sentí que debía fijarme en algo. Observé las plantas entonces y vi cómo una hiedra gigantesca estaba sepultando, casi literalmente, a la mitad de un gran drago. Intenté reconducir a la opresora en otras direcciones y liberar así al dragón verde. Pero para lograrlo del todo tenía que encaramarme en una escalera de mano y les tengo pánico, por lo que preferí esperar a comentárselo a mi amor de vidas. Pero se me olvidó.

Entonces apareció él y le comenté lo del drago. "Por cierto -le pregunté- ¿no sería por aquí donde estaba el pobre perro?". Bajé la mirada hacia la base del tronco del árbol y unas claras marcas de cadena respondieron a mi pregunta. Ese lugar había sido donde el malogrado can había sufrido hasta morir, supongo que de sed.

Me agaché, pese a que los jardineros le habían comentado a mi padre que habían retirado sus restos y que los habían enterrado en su propio jardín, puesto que también ellos adoran a los animales, algo me decía que aún estaba allí el perrito. Y casi sin tener que observar demasiado, di con una pata trasera. En su mayor parte, ya esquelética, me recordó a esos huesos jamoneros que salen a la luz tras las fiestas navideñas. "Tenemos que enterrarle. Tenemos que brindarle el tributo que merece", le dije a mi amor de vidas.

Cargados con la pala, nos dirigimos hacia nuestra finca. Allí, entre cuatro árboles, cavamos un hoyo. Comenzaba a chispear, pero continuamos.

Me acerqué hacia la enredadera que puebla gran parte de uno de los muros. Está rebosante de preciosas flores y corté unas cuantas. Nos fuimos turnando al cavar. La lluvia empezó a arreciar. Me recordé a mí misma, cavando y enterrando a mi Misha, el primero de mis gatos, hace ya más de 12 años, un día lluvioso, en pleno monte de La Esperanza.

Mi amor de vidas fue a por aquella pata que tanto gritaba sin emitir ruido alguno. Como nos temíamos, había más: una mandíbula, con unos dientes y colmillos muy limpios, que me dijeron que se trataba de un perro aún joven y sano y una matita de pelo negro como el carbón, yacían junto a la pata, entre la hojarasca.

Me fue imposible no romperme en mil lágrimas al pedirle perdón en voz alta por los que otros "humanos" como yo le habían hecho. Mis manos temblaban sin cesar al dejar caer sobre aquellos huesos las flores que antes habían cortado. "Deberíamos darle un nombre para poder referirnos a él de una forma concreta al recordarlo", comentó mi amor de vidas. Pensé durante unos segundos. Recordé aquel pelo tan negro. "Anubis, llamémosle Anubis", le respondí.

Anubis se ha convertido en el guardián espiritual de nuestra huerta de frutales. A él le hemos encomendado su vigilancia, mientras el cielo, que había amanecido de un azul turquesa espectacular, se abría en millones de lágrimas que todavía caen sobre esta isla y que según me han contado, han inundado bastantes rincones de su geografía.

Ojalá algún día pueda abrazarte y mimarte como merecías y te negaron.

Puede que tuviera que comprar esta casa para enterrarte en ella rodeado de amor, respeto y ternura.

Tan sólo por ello vale la pena haber venido.

Que tengas buena noche, Anubis. Cuida de Rocky, de tu huerto y de nosotros. Descansa en paz.

 

 

[an error occurred while processing the directive]